Son siete los cultivos más expuestos en el norte del país por El Niño


El sector agroexportador peruano enfrenta un escenario determinante marcado por la presencia del fenómeno El Niño (FEN), cuyas consecuencias amenazan con desacelerar el crecimiento del 3,5 % registrado en la primera mitad del año. De acuerdo con el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), este evento climático consta de dos etapas críticas: una primera fase caracterizada por un alto estrés térmico entre julio y noviembre, y una segunda etapa entre diciembre y marzo de 2027 que coincide con el periodo de mayores cosechas y despachos comerciales. Debido a que el segundo semestre concentra históricamente el 63 % del valor total exportado, el desempeño técnico y logístico en estos meses resultará decisivo para el balance anual del sector. En este contexto, la costa norte del país se ubica en el centro del impacto con siete cultivos altamente expuestos: el mango, la uva, el limón, el arroz, el arándano, el banano y el espárrago. Las temperaturas elevadas alteran procesos fisiológicos cruciales como la floración, la polinización y el cuajado de los frutos, lo que provoca aborto floral y menores rendimientos en campañas posteriores.

Asimismo, el incremento de la humedad genera riesgos de agriete (cracking), hongos como Botrytis y pérdida de firmeza en uvas y arándanos, además de amenazar con destruir las hectáreas de arroz ante posibles inundaciones por precipitaciones excesivas. A las pérdidas en los campos se añade el factor logístico, pues los daños en carreteras e infraestructura pueden interrumpir el traslado de la producción hacia los puertos, impidiendo que el producto llegue al mercado internacional aun cuando haya logrado cosecharse. El impacto climático también golpea de forma diferenciada al resto del territorio: en la sierra, la mayor contingencia es la sequía que afecta directamente a los cultivos de papa bajo el sistema de secano; mientras que en la selva, los huaicos y el exceso de humedad cortan las vías de abastecimiento y aceleran la aparición de plagas en plantaciones de café y cacao.


Fuente: Diario Gestión, pág. 14, 31 de agosto del 2026.